Fueron los conquistadores, los que realizarón la primera taquiza de la que el Nuevo Mundo tenga memoria. Bernal Díaz del Castillo consigna la realización de un gran banquete que Hernán Cortés ofreció a sus capitanes. En Coyoacán, se frieron varios cerdos traídos de Cuba. Las carnitas fueron acompañadas de las hoy infaltables tortillas mexicanas. Siendo su corazón la tortilla, el taco es figura principal de una tierra distinguida por la cultura del maíz. Su sencillez, originalidad y fácil manejo convierten al taco en indispensable alimento en la dieta del mexicano. En su "Historia Verdadera de la Conquista de la Nueva España", Bernal Díaz del Castillo relata
la fastuosidad del mercado de Tlatelolco. Entre la variedad de productos alimenticios destacaba,
desde luego, la tortilla. El taco, en este sentido era elemento de la dieta diaria de gobernantes
y plebeyos. Un legado de alimentación prehispánica que ha permanecido hasta nuestros días y que no
sólo es de gran valor en la dieta del mexicano sino que asombra y agrada a paladares extranjeros.
Comer un taco parece sencillo, sin embargo, hasta "agarrar la tortilla" tiene su ciencia. Jesús Flores y Escalante, en su libro de "Brevisima Historia de la Comida Mexicana", resume las reglas para poder disfrutar de un buen taco:
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